Escena y el Ojo, La. Semiotica de la Puesta en Escena de la Palabra.

23,95 € 23,03 €
Disponible
ISBN
9789506493349
Edición
Autores
Guillermo A. Maci
Editorial
Letra Viva
Fecha Publicacion
21 oct. 2011
Características
N/D
El horizonte no es simplemente lo visible, es lo que hace que las cosas sean visibles dentro de un marco determinado sin el cual no lo serían. Es un encuadre imaginario, siempre variable, que nos permite reconocer el punto de vista que adoptamos. De tal modo, en lo visto nos vemos como si fuéramos vistos. Ésa es la mirada del cuadro. Pero el horizonte varía según la situación dramática que representa. Por ello es que nos incluye como protagonistas. Es un juego dramático del que resulta la relación entre la escena y el ojo: nunca hay una correlación fija entre uno y otro. Esto hace que todo sea como juego de lenguaje que incluye a su ejecutante. Finalmente podemos preguntarnos, ¿qué ojo es el que nos muestra lo que vemos? Sin duda se trata de una visión que trasciende los perfiles empíricos. Y la mirada se desdobla en dos visiones alternantes: lo visto y lo que se ve como visto. El horizonte es en todos los casos la escena variable de la mirada. El horizonte no es la escena, pero tampoco lo es el ojo. Y ninguno de los dos es sin el otro. Todo parecía tan claro cuando las cosas se tomaban en el sentido de una mera confrontación. ¿Quién puede reconocer una confrontación, si no es el drama que la prefigura? En esto consiste el juego del lenguaje, siempre dramático. El horizonte parece estar delante, pero en verdad es el supuesto de cualquier punto de vista posible. Formamos siempre parte de un "espacio dramático" que nos incluye, ¿pero de qué manera? A su vez, el horizonte está ya incluido en una escena, aunque silenciosamente. ¿Quién es el autor que es autor de su obra? preguntaba Foucault en una luminosa conferencia. El lenguaje dice porque se hace, no se hace porque se dice. Y el lenguaje es una historia que se modela y se hace en sus transformaciones. Finalmente, ¿cuál es el autor de la supuesta mirada? La escena hace lo que ve en los actos que lo revelan. ¿Quién es el que nos mira desde el cuadro que decíamos que nos mira? ¿Y cuál es nuestra propia mirada? Son miradas que nos significan, como alusiones. Siempre vuelve una y otra vez la cuestión de quién habla. Se dicen muchas cosas, pero no sabemos de dónde ni por qué. Es el universo de la insinuación y la alusión. Es el juego de las escenas del lenguaje. La mirada es indirecta. Es la mirada que se reconoce como estilo: una perspectiva. Es la perspectiva como mirada y no la mirada como perspectiva rígida. La mirada es el estilo, un trazo, una escritura revelada por aquello mismo que la mirada crea. Lo no dicho no es sólo lo silenciado, sino lo que es revelador por crear algo inesperado. Lo inesperado forma parte de la tragedia simbólica de la escena. En definitiva, la escena y el ojo constituyen, en su dominio virtual, el juego móvil de lo visible y lo invisible. Pero ésa es la coreografía que pone al ojo en escena y abre el camino de los destinos dramáticos. Los dramas responden a diversos conflictos, y en el curso de ellos alcanzan su resolución. Éste es el dominio virtual que intenta recorrer este libro
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